San Cipriano fue un legendario hechicero, cuyo libro, que circula por ahí popularmente conocido en España como
El Ciprianillo, es un
libro de magia, un libro que recoge
formulas magicas y encantamientos.
San Cipriano de Antioquia, el
santo mago dado que fue santificado por la Iglesia, escribió ese tratado que es conocido también como el
libro del Hechicero.
El santo al que se le atribuye la redacción del libro es,
San Cipriano de Antioquia, que vivió en el S. III D.C. (no tiene nada que ver con San Cipriano, Obispo de Cartago, con el que a menudo es confundido).
La fama de
San Cipriano como
mago se extendió por toda la cristiandad y pasó posteriormente a la memoria popular, poniéndolo al mismo nivel que otros
famosos magos, siendo muy reconocido en los cultos sudamericanos.
A San Cipriano, además, se le hizo
patrón de las artes magicas, de los hechiceros y de las brujas, y su nombre estuvo vinculado a numerosas
practicas magicas, tanto conjuros como oraciones, como atestigua la famosa Oración de San Cipriano, y que vale para protegerse de toda clase de maleficios.